lunes, 29 de noviembre de 2010

Conoce a la Palometa Peluda que ataca al oriente del país

La Hylesia metabus, conocida popularmente como Palometa Peluda en el oriente de Venezuela, es un lepidóptero de la familia Saturnidae de hábitos principalmente nocturnos y una longevidad es de 3 a 6 días.

La hembra de esta polilla posee en su abdomen espículas urticantes que le confieren la condición popular de “peluda”, formaciones que al partirse y entrar en contacto con la piel de los seres humanos, liberan una sustancia que pica e inflaba la piel, produciendo prolongadas dermatitis. Vale destacar que tales formaciones espiculares son usadas por la hembra para cubrir las masas de huevos con el fin de protegerlas de parásitos y depredadores.

Hylesia metabus ha sido descrita para Surinam, Guayana Francesa y Venezuela. En nuestro país ha sido especialmente evidente en las costas de Sucre, el Edo. Monadas y Delta Amacuro.

Cuando hay picos poblacionales de este lepidóptero, las hembras altamente atraídas por la luz, especialmente por la luz blanca, se desplazan hacia los poblados, produciendo el terror de sus habitantes quienes conocen sus efectos urticantes. Por ello, en muchas zonas las autoridades locales apagan las luces del alumbrado público para evitar la invasión de las polillas, pues en su vuelo alrededor de la luz, desprenden las espículas que son dispersadas por el viento debido a sus diminutas dimensiones.

Existen evidencias de problemas ambientales y sanitarios con esta polilla desde 1937, sin que hasta la presente fecha se haya podido resolver totalmente el problema. La clave de atención del problema, en mi opinión, es abordarlo desde una perspectiva ambiental y sanitaria, y no sólo como un problema de salud.

Más info: Fornés y Hernández (2000), Osborn (2005)Ministerio de la Salud.
Imagen: Eliahd Villaroel.

2 comentarios:

Freddy Muñoz-Aguiar dijo...

Hay un equipo en Biología (Bello Monte) de la UCV que está investigando desde hace tiempo la forma de erradicar la palometa peluda, pero el gobierno le restringe los recursos a los investigadores...

Diego Díaz-Martín dijo...

Que bueno por el Instituto (allí estudié y aprendí mucho), pero que malo con las restricciones. Quien no apoya la ciencia y la investigación, forja el retroceso del desarrollo y la mejora de la calidad de vida.